GB · 0011
12 X 2025
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Collectio Gabinetum
Alma Sánchez
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Rendición
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La rendición
Vers. 11:11
Quizás,... después de una década de lucha, de angustiosa espera, de agoniosa latencia, algo se ha rendido. Algo que hay más allá de lo que la razón puede auto-gestionar, algo que el raciocinio ya no es capaz de asimilar o reconocer, ha decidido llegar a un momento cumbre. Hay un momento en la vida en el que el ego se rinde, decide que ya no quiere seguir en lucha, ya no quiere seguir peleando una batalla que no le pertenece.
Que cualquier cosa que aparezca es tan superficial, tan banal, tan secundaria, que todo aquello inferior a eso es primariamente supletorio que no necesita más explicación que lo más hospitalario e incluso lo más inhóspito que pueda vivir en ciertos momentos. Este texto quizás nace de un reencuentro. De una reunión de mujeres que están en diferentes momentos de su vida, vitales, primarios, necesarios, bella e indispensablemente cruciales que marcan un antes y un después en la vida de cada una. De diferentes épocas, de distintas vivencias, de opuestas existencias que se reúnen en un punto equidistante y que equilibran cualquier resquicio de verdad y autenticidad.
Esto no es un comunicado, no es un ensayo episcopal, ni tampoco un poema a reconocer entre palabras, metáforas y cualidades. Esto es un reencuentro entre la consciencia del saber que cada persona, cada esencia en este mundo, cada alma dispuesta a entregarse al cien por cien, cada cualidad expuesta en cada una, es una parte de una generación en la inmensidad del universo que perpetra y se rompe con la misma facilidad que una cadena oxidada se destruye y se desvanece. Este texto, nace a las doce de la madrugada, mientras un cárabo hace su canto nocturno mientras disfruto de sus notas y sus lamentos a metros de distancia.
Este texto, este fragmento, nace de una reunión de tres mujeres, que alimentan un anhelo, un espacio conjunto, un amor eterno entre el tiempo y el espacio, que es equidistante a una caricia, a un abrazo anhelado y soñado, que necesita la amabilidad y el amor que jamás se dio en una escuela femenina llena de ausencia, de dolor, de espera,...
De patrones corrompidos, de heridas perpetradas, de traumas incautos y demasiado profundos y de lamentos, de susurros internos que no se han escuchado. Esto quizás es lo único que puedo decir de alguien que me hizo, que me construyó en su vientre, que me inspiró a ser quién soy y que otra mujer más ayuda a querer construirme, pero no desde la verdad más liviana, sino del dolor más necesario e inmensamente placentero que te lleva por caminos que son transitables y son los que marcan un destino imborrable.
Esto es por ellas,... por quienes sé que si no fuera por ellas, por quiénes daría mi vida y parte de mi alma, parte mi coraza y parte de mis roturas más hondas. Sin ellas, sin sus palabras, sin sus planteamientos más frívolos y más duros, la vida no me habría llevado a tomar decisiones que realmente elevan mi alma, que la alimentan a unos niveles tan altos, tan tangibles, tan exentos, con tanto auge que eliminan cualquier barrera entre el aprecio, el amor. Y el alma soltando patrones con toda la razón y dominio del poder más libre y más expansivo que pueda tener.
Porque no hay mayor libertad, que elegir lo que el alma ansía. Porque no hay mayor necesidad que saber que hay una red, aunque sea mínimamente pequeña, que guarda un minúsculo haz de luz que eleva el alma hasta más allá de donde las mariposas y las estrellas se puedan fundir y explosionar.