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Del bucle sombrío al renacimiento II

Foto del escritor: Alma Sánchez
Alma Sánchez
26 oct 2025
5 min de lectura

Actualizado: hace 3 días

Quedé y olvidéme,

el rostro recliné sobre el Amado;

cesó todo, y dejéme, dejando mi cuidado

entre las azucenas olvidado.


Noche oscura del alma, San Juan de la Cruz. 1578


Y es que el ego, tras la penumbra, tras el crepúsculo, lo único que quiere después de sobrevivir a la noche oscura, es abrazar - como un niño pequeño lastimado y dolorido - al alma. Quiere envolverse en ese manto blanco, puro y lucido para dejar de luchar, para dejar de pelear y parar esa batalla eterna que ha durado demasiado tiempo.

Ya que lo único que quiere no es otra cosa nada más que ser el amante predilecto de nuestra alma... Sentir los abrazos, los susurros, el traqueteo de un tren que lleva de un lado a otro, como si fuera a tierra de nadie.

Puesto que no entiende de espacios, ni de tiempos, solo sabe y conoce que cuando la tierra cruje, descienden las palabras, los actos y los deseos, se funden en un tono grisáceo casi negro en un espacio eterno, sin final, sin lugar a dudas. Sólo la propia eternidad que abraza de forma privada y hace de un gesto ceremonial entre el ego, la sombra y el alma es la que se cierra tras la noche oscura del alma.

Tal y cómo lo vivió el Gran Duque Blanco. Él, siempre se ha conocido por otro nombre, pero recuerdo sus palabras porque son la hegemonía de la caída y el auge de la sombra y el ego. Sus letras decían:


Here are we, one magical movement from Kether to Malkuth

There are you, you drive like a demon from Station to Station

The return of the Thin White Duke, throwing darts in lovers' eyes

The return of the Thin White Duke, making sure white stains

Once there were mountains on mountains

And once there were sunbirds to soar with

And once I could never be down

Got to keep searching and searching

Oh, what will I be believing and who will connect me with love?                                                                      

  → Thin White Duke — David Bowie (08/01/1947)                                                          1976 — Ocho años antes de 1984 (simbolismo numérico)


Cada una de esas palabras recuerdan a una espiral de decaída que está llena de miedos, dudas, errores, fatalismos y un largo etcétera que forma parte de esa agonía, de ese pesar que presiona al ego y a la sombra a desvirgarse de una vez por todas para así dejar de ser partes quejumbrosos e insurgentes por más tiempo del debido.

Y ese mantra perdurable, imperecedero y eterno de la Cábala, que hace que el edén del movimiento sea tan ruidoso como traicionero, es el que muestra que la naturaleza del ser, esa que forma parte de un instante que muere tras un suspiro demasiado intenso, demasiado duradero, y tras la larga sombra de una luz blanca que ilumina todo el sendero de la vida. Ese que se desarma en cien mil pedazos cuando ya la luz ha perpetrado y penetrado en todos aquellos rincones que recorrían ese camino.

𓇼

Hace ya 34 años exactos que tuve un flechazo, de esos que duran toda la vida y te mantienen en un hilo constante con esa alma a pesar de que ya no esté viva. He iniciado la segunda parte con David Bowie, aunque no será el único que traiga, ya que Freddie Mercury es otro más que voy a mencionar. Son ese tipo de personas que tuvieron también su Noche oscura del alma, ellos pasaron por ella y supieron renacer de ese momento a través del arte, de la espiritualidad, de la filosofía, de la psicología y de muchísimas más cosas que incorporaron en su carrera. Como creadores. Como constructores de una arquitectura y un arco imposible de olvidar.

Pero volviendo a retomar el hilo del post anterior... ¿quién no se ha quedado pensando en como lo inconsciente se convierte en consciencia a través de la parábola draconiana y que permanece durante un tiempo estable antes de salir de ella?  

¿Quién no ha sentido que el poder de la oscuridad, o inconsciencia, es igualitario al poder de la luz, o consciencia, y tan sólo necesitaba equilibrar ambas cosas para despertar de un estado de letargo demasiado catastrófico y catártico?

David Lynch, David Bowie, Freddie Mercury, María Zambrano, Rainer Maria Rilke, William James, Lev Vygotsky, Abraham Maslow,... y otros tantos más, fueron capaces de conectar con toda esa parte de inconsciencia, de conciencia, de derrumbamiento, de reconstrucción. Como aquellas palabras que formaban parte de una oda, un canto al unísono, que clamaban al viento y se reconstruían en la lejanía:


The slate will soon be cleanI will erase the memories

To start again with somebody new

Was it all wasted, all that love?

I hang my head and I advertise

A soul for sale or rent

I have no heart, I'm cold inside

I have no real intent

Save me, save me, save me

I can't face this life alone

Save me, save me, save me

I'm naked and I'm far from home                                                                                          → Save me — Brian May (19/07/1947)             Montreal noviembre de 1981 — Tres años antes de 1984 (simbolismo numérico)


Conformando así una redención al ser. Un clamor al alma y al amor, pero es ese amor que sana y hace que todo se limpie, que te devuelva la razón y el sentido a seguir amando sin máscaras, sin miedos, sin dudas, sin excusas y sin herramientas que intervengan y descontextualicen lo que significa amar a través del renacimiento.

Esa es quizás la redención más importante, la del ego y la sombra siendo conscientes de que ya han llegado a tal punto que no se soportan más y tan sólo quieren unirse en ese abrazo efímero pero eterno en lo más profundo de la inmensidad.

Allí en donde confluyen señales, símbolos, energías, vibraciones y frecuencias que deambulan y navegan como si fueran la cuna del poder, del sentir, del vivir y de experimentar.

𓇼

Y quizás en ese paso evolutivo, en ese alcance de pensamiento y alternancia de discernimiento somos capaces de observar y sentir aquello que realmente nutre y llena de amor, felicidad e ilusión todo lo que en su momento estuvo cubierto de pesadumbre, dolor, agonía y represión. Eso lo aprendí de mi segundo gran mentor hace ya 23 años, ya que el primero me enseño los tres años anteriores. Este segundo mentor, me enseñó que esas vibraciones y frecuencias que mi cuerpo emanaban después de aquel episodio oscuro y somnoliento forman parte de la naturaleza humana. Son las que construyen nuestra alma, las que realmente la exponen y la muestran tal cual es.

Y para eso, sólo se necesita una cosa, sólo se debe de hacer una pequeña gran cosa. Confiar en nuestra intuición ya que nuestra propia alma es la que la dirige y le muestra que todo cuanto aquello suceda no es más que una pequeña muestra de lo que nuestro pequeño cuerpo es capaz de hacer, de crear y de vislumbrar en nuestra larga y eterna experiencia.

Pues eso es lo que realmente gobierna nuestra coexistencia, nuestro anhelo no es más que la necesidad imperial que quiere materializarse, que quiere construir algo más propicio que nos traiga algo de más luminosidad, de más paz, de más poder y de más razón para ser.

Porque,... ¿quién no ha sentido que después de renacer la entrega es totalmente diferente, placentera y más amorosa?

¿Quién no se ha enamorado de la vida, de las pequeñas cosas que surge, del amor verdadero y de la conexión con algo o alguien que sabes que está predestinado a existir?

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