Asincronías y Sincronías

¿Qué tiene de mágico y de poderoso el viento, los relámpagos en conjunción con la lluvia que hace que un estado adormilado, denso, especialmente doloroso se desvanezca por completo...?
Comencé a escribir esto una tarde de tormenta, quizás el hecho de que sólo pueda escribir este tipo de artículos cuando el tiempo está tan revuelto es un punto clave para observar y ver desde otro prisma. Porque sí, hay veces en que nos obcecamos en colocarnos y sabernos como poseedores de todo lo que realmente siente nuestra piel, cuando nos equivocamos estrepitosamente al dejar que algo tan sumamente superficial sea lo que más nos defina, nos describa y nos muestre tal cual al mundo.
¿Cuántas veces ha habido una disrupción y confrontamiento entre la piel y la esencia?
¿Cuántas veces ha habido tal descontrol entre el alma, el corazón y la mente que todo se ha convertido en una guerra a campo abierto?
¿Cuántas veces hemos sentido una desconexión tan descomunal entre nuestro ser y nuestro pensar que nos hemos decantado por pasar a un segundo plano y dejar que otra cosa, otra persona, otro sentimiento nos hiciera ver que no somos nosotros mismos?
Desde hace meses, llevo sintiendo precisamente esas asincronías. Esas desconexiones.
Son esos estados en los que uno observa con una mirada más introspectiva, más objetiva, más emocional y, por supuesto, más lógica.. Casi nunca nos detenemos a observar cómo las desconexiones pueden ser el punto de inflexión y el punto importante a trabajar para que nuestro raciocinio tenga un poco de luz en todo lo que sucede a nuestro alrededor.
Porque,...
¿Con cuántas personas hemos sentido una desconexión tan fuerte que nos ha hecho tambalear y resquebrajar nuestros cimientos?
¿Con cuántas personas hemos sentido esa ruptura y hemos seguido ciegos en esa relación sólo porque daba un atisbo de falsa esperanza?
¿Cuántas veces más tenemos que sentir esa disociación para darnos cuenta de lo que de verdad nos conecta y nos hace vibrar con la vida?
Nos pasamos toda la vida, buscando una respuesta lógica, una respuesta que nace sólo y exclusivamente desde nuestra mente, sombra y ego porque es lo más habitual y lo más normal hacer. Y esta bien hacer eso porque forma parte de nuestra evolución como personas, como seres sintientes, como seres conscientes.
Pero eso forma parte de un patrón. Es un patrón que no nos corresponde. Es un comportamiento generacional que llevamos arrastrando desde nuestros ancestros y que necesitamos modificar, tenemos que cambiar para que nuestro camino sea más fácil de transitar y nuestro proceso sea más liviano y llevadero.
La asincronía, la desconexión nace porque necesitamos conectar y sincronizar con lo que realmente habita en nuestro interior no en nuestro exterior. Y tenemos que sentir eso como un alivio no una carga. Las cargas son reflejos de esos patrones generacionales que vamos repitiendo, extendiendo y alargando en el tiempo.
Es como si estuviéramos creando como una constelación más en el universo llena de pequeñas conductas y pautas que realmente no son nuestras, no nos definen y nunca serán parte de nuestra vida, ya que son hábitos aprendidos por nuestro entorno más cercano; el familiar.
Y si hay algo que el universo nos trae y nos ofrece, es esencia, sentido y propósito.
La cuestión es, ¿a qué queremos hacer caso en realidad?
¿Queremos seguir alargando y cargando más todo aquello que no es nuestro, que no nos pertenece ni nos habita?
¿O vamos a hacer más caso a esa conexión que nos libera de todo eso y nos sincroniza con algo más liberador y único?
Hace unos meses, bueno, hace más de un año, conecté con alguien que no sólo es capaz de hacerme ver ese tipo de cosas, sino que además hubo una sincronía preciosa entre él y yo, y juntos, sin buscarlo, sincronizamos alma y propósito.
Él es mi compañero, es mi colaborador en este lugar, el que relee mis ideas, mis argumentos, mis pensamientos más abstractos; ilógicos a veces, otras veces llenos de sentido.
[16/08/2026 19:24] Eiquia - Letras y frecuencias: Nos hemos pasado días y noches enteras hablando y conversando sobre desconexiones, sincronías, energética, espiritualidad, filosofía, eneagrama, psicología...
Y todas ellas tienen una cosa en común, nace de tres pilares fundamentales que si no están en profunda armonía, sincronía y equilibrio hay un desajuste tan fuerte en todos los campos del ser que puede ser tremendamente destructivo y aniquilador tanto del ser como del alma.
Por ejemplo, normalmente es muchísimo más fácil dejarse llevar por lo que dicen nuestras sombras y nuestro ego, ambos dos son esos hábitos aprendidos totalmente ajenas a nosotros, si hacemos más caso y seguimos perpetrando todo eso en el tiempo, jamás podremos sentirnos y habitarnos en nuestra totalidad. Ya que estamos siendo esclavos de algo que cargamos a nuestras espaldas por una imposición generacional.
Dejarse llevar, hacer caso, conectar con nuestra intuición, pero la real (la que vive en nuestra esencia más pura; nuestra alma) es lo más difícil, lo más complejo, lo más complicado de llevar a cabo porque lo más fácil supera a lo difícil.
Conectar con esa parte tan íntima, tan profundamente compleja y escucharla, abrazarla, sentirla al cien por cien, da miedo. Asusta. Da pánico. Genera inquietud. Crea preguntas de las cuales sólo nosotros conocemos las respuestas. Es más fácil conectar con nuestra sombra o con nuestro ego, porque es lo que ya conocemos, aunque muchas veces renegamos de nuestra sombra porque tampoco es lo más cómodo de hacer. Y no somos ni nuestra sombra ni nuestro ego. Somos el equilibrio de todo eso y de la integración del ego y la sombra en nuestro ser más profundo.
Un ejemplo práctico y un poco absurdo; es como si nos pusieran delante una pizza totalmente llena de ingredientes súper atractivos y nos pusieran un poke bowl lleno de alimentos que no son tan atractivos como los de la pizza.
Curiosamente ambas cosas se sirven en formatos redondos.
En el caso de la pizza, esta se divide en trozos triangulares (ego, sombra y alma), lo cual hace que su consumo sea más fácil.
En el caso del poke bowl, su composición es la de un círculo, todos los ingredientes crean un círculo cromático con total armonía y lleno de color. La manera de consumir el poke bowl es distinto porque hay que integrar, hay que mezclar. Y eso con la pizza ya está hecho. Con el poke bowl hay que hacerlo y comerlo con consciencia y con alma.
Así que, ¿qué es lo que más nos vibra? ¿Lo que es significativamente más atractivo y fácil, o lo que es más sencillo y más conectado con la vida y que nos lleva a integrarnos mejor con nosotros mismos?
Quizás deberíamos ver, sentir y observar las cosas desde la parte más energética, más espiritual, más sentida, más vívida y sincronizar con todo eso. La vida se trata de sentirla en todas sus partes y variantes, pero sólo está en nuestras manos cuánto tiempo queremos seguir conectando con esa parte más vibracional y frecuencial que nos hace despertar del letargo de esos patrones, comportamientos, acciones y pensamientos que nacen de la tríada que nos hace ser perpetuos.
Y tú que me has leído y has llegado hasta aquí, ¿cuándo fue la última vez que sentiste que estabas sincronizando con tu alma, en lugar de obedecer a tu sombra?
Quizás ha llegado el momento de escuchar, pero desde el silencio.
[...] La magia y el poder que tienen las tormentas, la lluvia, los relámpagos, el mismísimo viento son las únicas fuerzas de la naturaleza que pueden calmar los estados más angustiosos, la ansiedad más personificada, la tristeza y la pérdida de algo que ha trasmutado. Los estados anímicos, los sentimientos y las emociones se disipan cuando la naturaleza nos recuerda el poder de transformación que tiene la vida y como nos hace conscientes de quiénes somos en conjunción con ella. Somos permanentes y seres que evolucionan. Somos la permanencia del alma y la impermanencia del aire.
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