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Creadores de nuestro propio arte

Foto del escritor: Alma Sánchez
Alma Sánchez
15 nov 2024
4 min de lectura

En un intento de querer hacer algo acabo destruyéndolo sin intención alguna. Ayer tuve ese pensamiento mientras daba una primera capa de acuarela en una de mis láminas.


Y no fui consciente de que ese pensamiento tan sólo venía de mi ego malhumorado y mohíno, tuvieron que pasar unas cinco o seis horas para darme cuenta de que hay trabajos artísticos que requieren de un proceso, de un aprendizaje, de una integración y aceptación de la luz, la sombra y sobre todo de nuestras propias capacidades y limitaciones.


¿Cuántos creadores que me leen no han sentido un mar de dudas?

¿O han vivido una tormenta oceánica que han destruido parte de su consciencia y por ende han sentido resquebrajarse su propia alma?


No he sido consciente hasta hace unos pocos meses de una observación un tanto subjetiva; cada ser que habita en el planeta tierra es un creador de arte. Quizás el concepto quede un poco abstracto, pero hace no mucho hablaba con alguien sobre la capacidad de construir, conectar y generar sentimientos y emociones sobre cada cosa que creamos. Creo que cuando una persona es dueña de una responsabilidad tan grande, tiene que asumir y aceptar ciertos aspectos internos y por ende la consciencia y la capacidad de conectar de esa manera con uno mismo y con los demás, no sólo con un movimiento creativo si no que también es capaz de mover o inquietar los cimientos ajenos y de paso remover buenos sentimientos y pensamientos.


Estas últimas palabras me las dijo una persona con la que hablé en ese momento y mi razón y mi corazón se pusieron a palpitar a la misma vez. En estos momentos esta persona de la que os hablo es una de esas personas que forma parte de mi pequeña comunidad artística, filosófica y creativa en la que voy trabajando y apostando día tras día. Gracias a este tipo de personas soy más realista, honesta y consciente de mi propósito y con el paso de los días soy cada vez más consecuente de quién soy en realidad, en quién me quiero convertir y de lo que realmente puedo hacer, crear y construir.


Bueno y llevando todo esto a un ejemplo muy práctico, ¿qué me ocurrió para escribir semejante frase como esta; en un intento de querer hacer algo acabo destruyéndolo sin intención alguna? Hace unos días tuve una experiencia que llevaba temiendo sentir desde hace ya algún tiempo. Como ilustradora análoga que soy, no he sido consciente del paso del tiempo en mis papeles de acuarela y como éste tiempo ha hecho mella en ellos y los ha convertido en papeles frágiles, demasiado sensibles a la luz, al agua y al polvo. Tenía realizado un esbozo de un mochuelo común desde hace ya tiempo y cuando me decidí ponerme a añadirle acuarela y tinta, el papel respondió fatal.


Empezó primero a cuartearse, a generar unas manchas rarísimas y la textura se desligó por completo. Naturalmente esto ha sucedido por una falta de experiencia, de conocimiento y como decía al principio, tuve que dejar pasar 5/6 horas para darme cuenta de que no podía enfadarme o molestarme por algo que desconocía. Tenía que normalizar y comprender que hay cosas que siempre escaparán de mis manos, de mis conocimientos.


Y dejando a un lado la ira (que también está bien sentirla, aunque sea de forma temporal, ya que somos humanos y nos movemos a través de las emociones y los sentidos), decidí volverla a realizar y aprender de mi error. Es por eso que después de pruebas (practico siempre el ensayo y el error en mis propias creaciones), he conseguido asumir y aceptar que siempre hay algo que me empuja a seguir y ser aún más testaruda de lo que ya de por sí soy. Y no sé si de forma consciente o inconsciente, me enfado menos conmigo misma cada día que pasa.


Gracias a esa determinación ha sido cuando he comprendido que mi ego y mi sombra se montan una fiesta entre ambos a través de las experiencias que vivo y son tal para cual de exagerados y de dramáticos y desde hace ya un tiempo lo que menos hago es darles coba. No voy a cambiarlos, forman parte de mi naturaleza.


Pero como artista no voy a dejar que gobiernen mi vida, porque soy mucho más que ego y sombra. Este es el kanji de alma, espíritu, corazón En realidad, soy una mezcla de luz, esencia (o alma), sombra y ego. Y por supuesto estoy a años luz de tenerlo todo en equilibrio, creo que filosóficamente y metafóricamente hablando, tardaremos toda la vida en conseguir un equilibrio entre esas cuatro cosas.


Pero eso no impide que como seres humanos y seres creadores no podamos crear arte, ya que todos tenemos esa capacidad, esa conexión de crear con nuestras propias manos, nuestras propias palabras. Todos tenemos un corazón que crea nuevas habilidades con cada latido que da y con cada pulsación que retumba en nuestro cuerpo.

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