La totalidad del universo y su esencia

ESCUCHAR DE FONDO: Particles de Ólafur Arnalds ft. Nanna Bryndís Hilmarsdóttir
Cada vez que miro al cielo nocturno con sus estrellas, me acuerdo de ti. Cuando desaparecen las luces y tan solo queda el cielo desnudo, mostrando cada partícula, estableciéndose y materializándose en una pequeñísima parte del universo.
Son esos instantes en los que la inmensidad tan corpórea como infinita hace constancia y hace que todo perdure en el tiempo. Y pienso, ¿serán esos momentos bajo el manto estrellado que todo lo cubre en dónde se despliega aquella verdad en la que imagino los paseos que pueden cohabitar bajo ese mismo cielo, con la vista fija en las estrellas y en la naturaleza que rodea el alma, la cual deambula por montañas como un nómada dispuesto a liberar todas esas pesadas cargas?
Todo eso, junto con la ironía de que se pueda estar más pendiente de lo que se halla en las alturas, que reviven y resucitan sobre nuestras cabezas, de lo que realmente hay bajo nuestros pies hay un paso tan minúsculo de que tropiece lo terrenal con lo celestial y así se descifre de alguna manera la conexión que hay entre ambos.
Pues somos esas pequeñas partículas microscópicas que le damos forma y sentido a todo. O en su defecto, se llaman verdades puras, frases existenciales y esencias innombrables y que muy a nuestro pesar, se graban a fuego vivo en nuestra mente de tal manera que hay un nexo imposible de olvidar y que el tiempo hace que sea aún más permanente en el espacio.
Creo que es un poco vano el querer nombrarlo, o desear etiquetarlo o adjetivarlo. Ya que todo aquello, toda conexión establecida, cada sentimiento o cada pensamiento vinculado a un ser, que en esencia es único. Sinceramente creo que a través de todo eso y las causas de la verticalidad y la horizontalidad en conjunción de nuestro ser y nuestra alma surge y nace el fruto de aquello que fuimos, que ahora definimos y de lo que somos capaces de construir y crear.
Toda esa totalidad y su esencia son ecos infinitos, con ausencias que no son más que segundos demasiado cortos entre los pensamientos, los sentimientos y las acciones. Las cuales nunca separan, hacen todo lo contrario y son como simples mecanismos que se acercan y se encajan de forma simultanea para crear una pieza exacta.
La realidad que nos muestra todo ese maremágnum de emociones contraídas y extendidas, con cada aliento y con cada paso nos manda de tal forma que los susurros o esos deseos más internos viajan a través de miles de kilómetros para iluminar a nuestro ente más profundo; a nuestra alma más pura.
O sencillamente es una consecuencia de nuestro ser más auténtico y singular.
Y es ahora cuándo me viene un pensamiento que martillea mis neuronas y sé, con total certeza, de que en el espacio no hay lugar para las diferencias. Tan sólo existe el viaje de nuestras almas que vagan y se encuentran para caminar en compañía. Para entrelazar las manos y acompañar de la mejor manera posible nuestro paseo por el limbo de los sueños y los deseos.
Lo sé, porque no hay ninguna distinción entre las palpitaciones, las respiraciones y la ausencia de éstas. Todo existe, entre seres, entre entrañas fútiles que engarzan como un rosario que cuelga en la inmensidad. Exactamente igual que las estrellas y las constelaciones que gobiernan en el cielo de manera que encajan en diferentes formas, con distintas creencias, con distintas filosofías, con diversas verdades y en miles de millones de deseos que son los que realmente nos definen y nos alivian.
Y por supuesto, no hablo de creencias que son castigos eternos o aquellas tantas que machacan nuestras almas hasta hacerlas añicos, no.
Hablo de la existencia y de su permanencia. Del estado continuado de estar y amar en una sincronía que permanece intacta a pesar del paso del tiempo. Y que jamás cesa., nunca se acaba por el simple hecho de vibrar con la misma energía con la que el firmamento brilla todas las noches.
Hablo de todo esto como puedo, como lo haría un sentimiento denso y pesado. Y lo cuento de tal forma, que las palabras puede que enmarquen o lancen una propuesta al cielo y en ellas se envíen anhelos tan poderosos que avivan aún más el brillo, que ahondan más en una sincronía demasiado sintonizada y encendida. Para que cuando lo observemos nos dejemos llevar como hace un niño pequeño cuando dibuja con los dedos las constelaciones que conforman el universo. Cómo si dibujara un te quiero que permanece intacto y es imperecedero.
Comparo la existencia de ese cielo, con sus estrellas, sus constelaciones, sus partículas microscópicas, con aquellas almas errantes, con las almas viejas, con las esencias que palpitan y que nos guían a través de un tiempo etéreo. Y funden sus palmas de las manos al encontrarse, al reconocerse, al amarse.
De tal forma que hace que habitemos en un lugar donde el ser, el existir, el amar y el pensar es sencillamente vivir.
Vivir y sentir desde lo más profundo de nuestro propio cosmos. Y amar, sí amar, desde lo más hondo de nuestros propios cimientos.
La realidad, pues va mucho más allá. La realidad son las pulsaciones que nos traen al ahora. La realidad tanto filosóficamente y metafóricamente hablando es muchísimo más simple y satisfactoria.
Lo que se esconde tras esa primera frase, Cada vez que miro al cielo nocturno con sus estrellas, me acuerdo de ti, es un pensamiento de permanencia con alguien. Con ese alguien que por alguna extraña razón siempre ha estado ahí, por muy a pesar del tiempo y del espacio, hay una conexión imposible de borrar y de olvidar.
Supongo, que de alguna manera, explico de forma bastante simbólica y sutil que ha habido un pequeño rumbo. Un pequeño descanso. Puede ser por ese alguien en concreto y porque sencillamente que algo ha conectado con alguien o algo que habita en otro lugar.
Sea como sea, gracias a ti (que me lees y que sabes el significado de todas estas palabras).
Gracias por existir.
Y por supuesto, a todo aquello que de forma inviable e intrínseca hace que el anhelo se manifieste y se materialice a través del arte de las palabras.
Porque,... ¿quién no ha intentado desgarrarle un pedacito al cielo cuando se ha acordado de alguien a quien ama y desea y que vive por y para el universo?
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